El crudo invierno, se había cobrado dos constipados en solo un mes. Las frías temperaturas del agua, que oscilaban entre los 13 grados y los 15, junto a los días de frio, daban lugar a una gran pereza para meterse a bucear. Pero, tenía que intentarlo, la mar daba un respiro a las borrascas de poniente. El anticiclón, o el final del anticiclón, debería aprovecharlo. Así que, estuve buceando 4 días seguidos, para ponerme en forma, cosa que no conseguí del todo, porque cada día no buceaba mas de 3 horas. Mi inapetencia a madrugar, me hacía entrar al agua a las 15 horas. El sol se ponía a las 18 horas y algunos minutos, y eso limitaba el tiempo de buceo. No obstante, no se veía este año, mucha pesca. Algunas lubinas que pesaban poco mas de un kilo. Algunos pulpos de kilo y medio. Y muchos meros de menos de un kilo. Simiente para el futuro, si los desaprensivos esquilmadores del fondo marino, les dejasen crecer. Cosa que creo imposible. pues hay gente que madruga a las 5 de la mañana, para rematar a esos pobres animales y venderlos en bares y restaurantes. Auténticos depredadores, ilegales y desaprensivos, para los que la pesca recreativa, no es un deporte, sino un negocio. No dudan en bucear aunque caigan carámbanos en la cabeza. La Pela es la pela y los depredadores esquilmadores, como el clásico tiñalpa imbécil, del merluzo megalodón, que convierten el fondo del mar en billetes para su cartera, no cesan.
Así, después de todos los días esquilmando, y todos los años, es lógico que el pescado desaparezca y haya años míseros, como esos miserables peseteros esquilmadores e ilegales pescadores submarinos.
Aquellos días el agua estaba en 15 grados, a las 15 horas, bajando hasta los 13 grados a las 18 horas. Llevaba el traje de 7 mm, comprado el año anterior, dos chalecos en el pecho de 3 mm.. En el cinto llevaba 7,5 kilos, mientras en cada tobillo llevaba medio kilo de plomo. En total 8,5 kilos de plomo.
Cuando tenía que bajar a 15, 20 metros a escudriñar la cueva del pulpo de las 15,20 horas, me quitaba un kilo de plomos del cinto.
Como siempre que pesco alguna pieza de un kilo, como la lubina, no puedo comerla y tengo que hacerme una comida-cena improvisada. Esta vez le tocó el turno a los huevos fritos con patatas.
Dada la época de la poda y el trasplante de acodos, realice la poda de raíces y trasplante del acodo del año anterior, de higueras y parras, en macetas, colocando entre las raíces una pequeña roca, para, con el tiempo, poder convertirlos en bonsái.
Pero, la borrasca Gloria, se dejaba sentir en el cielo. Después de 4 días buceando en esto de la pesca recreativa de verdad, llegaba otra semana de parón biológico en el dique seco. Esperando que el mes de febrero sea mas propicio, si el refranero se equivoca con aquello, de febrerito el corto, un día peor que otro.










