Desde siempre, el tiempo dedicado a la pesca submarina me ha parecido poco. Mas allá de un cabo, mas allá del minuto presente, siempre tengo la ilusión de encontrar algo imprevisto. Esas experiencias son las que me hacen conservar esta afición.
MI MUNDO SUBMARINO:
Aún cuando, Julio Verne describió magníficamente ese mundo desconocido, en su obra 20.000 leguas de viaje submarino, y Jackes Cousteau nos dejó imágenes maravillosas de aquellas secuencias pioneras del submarinismo. No todo esta escrito ni visto. Por eso, este blogge lo dedicaré a ver el paisaje submarino, relajante, cálido y transparente de las costas de Murcia. Y como elemento esencial del blog, una aproximación a mi afición favorita, la pesca submarina, en la que me considero un novato con 36 años de experiencia. Un saludo.
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viernes, 21 de julio de 2023
martes, 9 de mayo de 2023
martes, 28 de marzo de 2023
El día de los marlines.
- El agua empezaba a calentarse. Había subido dos grados desde la semana anterior. De estar en 15 grados, había subido hasta 17, incluso 18 grados centígrados cerca de la playa. Si continuaba subiendo, en Semana Santa habría lleno en todas las playas de la Región. No obstante, las sepias, animal que suele entrar hasta cerca de la posidonia de las playas, aún no había aparecido este año. Tal vez ese animal cefalópodo, esperase a que el agua estuviese mas caliente y los bañistas dentro del agua, para colocar sus huevos y morir, o desaparecer.
- Me encontraba acechando por si aparecían las lechas. El día anterior las vi al atardecer, ya cuando iba a salirme del agua. Solo pude capturar una que pesaba cerca de un kilo, 978 gramos. Buen manjar la lecha. Me avisó un pescador de barco, conocido por mi, que junto a la orilla había unos pescados muy grandes con las espinas dorsales del lomo que sobresalían de la superficie del agua. Me dirigí veloz, hacía la orilla, nadando con mis largas aletas de carbono. Cuando llegué cerca del embarcadero, pude ver las espinas dorsales de aquellos peces enormes fuera del agua. Vi sus caras con aquellos ojos grandes, mirándome de perfil, su enorme cola y su cabeza de la que sobresalía una gran espada. Pero lo mas grande eran sus aletas dorsales unidas por una gran membrana. No había duda, no eran peces espada, sino peces de la misma familia, pero estos eran marlines, sus crines de espinas los diferenciaban de los peces espada. Eran de grandes un poco mas chicos que yo, por lo que deduje que eran crías, de poca edad, que se habían extraviado y no conseguían volver hacia el mar abierto. A pesar de que era consciente del peligro de sus espadas, que en caso de verse acorralados pueden utilizar a toda velocidad, contra cualquier enemigo, incluyendo a los humanos, me acerqué apuntando con mi fusil a una de esos peces. Le apunté a la línea intermedia del cuerpo cerca de la cabeza. Esa línea es donde se encuentra la espina vertebral. Pues de esa forma, si conseguía atravesar su espina dorsal a la altura de la cabeza, el pez se quedaría paralizado sin poder moverse y el peligro de su espada desaparecería. No obstante, era muy arriesgado. No lo pensé, apunté disparé y nada. El hilo que sujetaba la flecha del arpón en el carrete del fusil, se había enredado, y el animal ni siquiera fue tocado por el arpón. Huyó velozmente, ignorándome. Menos mal que era una pequeña cría, pues si hubiese sido un ejemplar adulto, tal vez me hubiese atacado, al verse a si mismo atacado. Tuve suerte, y me alegré de haber errado el disparo, por culpa del hilo. De esta forma aquella cría de marlín volvería con su madre y familia, hermanos, padres, etc. A veces la naturaleza, los animales y las circunstancias, nos enseñan que, el respeto a la vida animal, tiene su recompensa. Todos cabemos en el Universo, también en el mar. Y buceando y observando a los animales marinos, cada vez compruebo que son mas nobles que los seres humanos.
- La red de la almadraba estaba colocada aquel día. Y un pescador recreativo, me dijo al día siguiente que, aquellos peces marlines, que se habían acercado tanto a la orilla, junto al embarcadero, eran dos crías de marlines. Ellos consiguieron seguir la red de la almadraba con forma de embudo para atrapar a los peces migratorios, pero lo hicieron por la parte exterior del embudo. Mientras, la madre y los hermanos de aquellos dos marlines, fueron menos afortunados, pues se metieron por el embudo de la red y al día siguiente, fueron pescados en la Almadraba. Aquellos pobres buscaban a su madre y hermanos, sin saber que habían sido afortunados al haber podido escapara de la matanza. Pero, huérfanos y sin familia en el mar, tal vez otro día ellos serían cazados por aquella red, antes de llegar a la edad adulta. De todas formas, la Almadraba, sistema milenario de pesca, es de los mas garantistas con la naturaleza y con la vida animal, pues solo pesca animales grandes, u otros menos grandes, pero siempre adultos, devolviendo al mar a los ejemplares jóvenes vivos.
viernes, 10 de febrero de 2023
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