Ya habían pasado mas de cinco años, desde la última vez que me metí por aquel lugar. Hoy tenía intención de comprobar si todo el equipo funcionaba bien engrasado.
Aparentemente todo funcionaba bien, salvo el sitio de entrada. Era infernal. No obstante, con apoyo logístico ajeno pude entrar cuando, ya aburrido, pensaba irme sin meterme. Además, por si el sitio con ser malo no fuese suficiente, en la entrada había un grupo de piratas que intentaban cobrar peaje. Sibilinamente me acerqué al jefe del clan pirata, y a solas le he dicho una de cal y otra de arena. Pensaban cerrar la entrada, cosa que legalmente no pueden hacer, así que le he insinuado a lo que se arriesgaban cerrando algo que es de dominio público marítimo-terrestre. En fin, piratas, bucaneros y gente que intenta hacerse dueño de lo que es de todos, con la excusa de que lo tienen cuidado todo, y les pertenece un canon, tal vez los haya en todos lados.
El agua estaba a 19 grados. Transparente y con una pequeña corriente nada importante para mis aletas de carbono. He visto dos meros, luego otro mero casi en superficie haciendo compañía a un grupo de boquerones que nadaban entre las transparente aguas. Al verme, el mero ha bajado unos 11 metros, ha hecho la vela esperándome, pero he dejado caer el plomo cerca antes de sumergirme y ya no lo he vuelto a ver. Podría pesar unos dos kilos. Y lo raro era verlo en superficie. Jamás había visto un mero cerca de la superficie a unos once metros del fondo marino. No era su hábitat. Al rato he visto a un grupo de lechas, he podido capturar solo una. Y luego he visto una corvina de engorde a unos once metros de profundidad. He bajado, le he apuntado con el fusil al lomo, detras de la cabeza dura, y cuando creía que la corvina se había movido y había fallado el tiro, me he dado cuenta que la corvina estaba atravesada por mi arpón. Mi dedo fue mas rápido que mi vista y que mi pensamiento. Cuando yo pensaba que la corvina se movía antes de dispararle, era todo lo contrario, se movía tras ser atravesada por el disparo del arpón.
En fin, esas han sido las dos cosas mas extrañas que me han sucedido. Y una tercera, era ver la barca pinchada. Perdía aire cerca de una de las válvulas. En fin, para tirarla a la basura después de tanto gasto en ella.
1 comentario:
¡Hermosa corvina de amarillenta boca!
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