El agua estaba entre 23 y 24 grados. Me puse el traje de 7 mm. comprado el año anterior sin peto, con un chaleco de 3 mm. En el cinto llevaba 4.5 kilos de plomo. Desde el comienzo hasta el final de la jornada de pesca tuve mucho calor en la cara y la cabeza. El próximo día me pondré un traje de 7 mm. ya comprimido para evitar pasar tanto calor.
No se veía pescado. Había una red en el lugar en donde hacía las esperas, por lo que no me atreví a acercarme a menos de 200 metros. No vi nada, tan solo un mero de aproximadamente un kilo y medio, y un salmonete de unos 300 gramos. Capturé el salmonete. También vi un pez volador, pero juré hace muchos años que jamás le dispararía a un pez volador. Porque una vez lo hice y los sonidos que emitía bajo el agua eran muy lastimeros. Además, estaba con su pareja.
Estuve en el agua tan solo 4,5 horas, pero con tanto calor, estaba extenuado, me dolía la cabeza y me encontraba mal. Parece increíble lo que el calor puede hacer en el mar. Es malo pasar frío, pero un calor agobiante, impide disfrutar de la pesca. No paré en todo momento de meter agua en la capucha. Pero la cabeza me ardía.
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