El agua estaba en 20 grados. Una chaqueta de neopreno de 7 mm de unos 4 años, un chaleco de 3 mm y un pantalón de 5 mm. En el cinto 5,5 kilos de plomos.
Los mújoles estaban reunidos para desovar. Pero la unión, hacía que todos estaban pendientes de dos cosas, de desovar con la hembra y del enemigo depredador. La sociedad era perfecta. Era una orgía de desove y de vigilancia al mismo tiempo, pero distribuidas entre distintos ejemplares. O bien todos actuaban a tiempo parcial, desovaban y después vigilaban, o viceversa. Sea como fuere, no logré disparar a ninguno, pues me atisbaban y huían veloces. Lo que si pude clavar de un solo disparo, fueron dos espetones. De los cuales solo me comí uno que pesaban 400 gramos. Después de verme una lubina de kilo, bajó a esconderse en una sima. Unas lechas me hicieron bajar, pero huyeron. Aprovechó la lubina el trasiego para quedarse vigilando fuera de la sima. Pero bajé de frente apuntándole. El tiro la dejó tiesa. Luego una lecha. Ya pensaba recogerme después de 4 horas buceando. Pero, cambié de idea y anduve un kilometro mas por la costa. Algunos magres huidizos. No se veía nada mas. Pero en dos palmos de agua, observé varios mújoles que estaban desovando a una hembra, entretenidos entre la posidonia en su trabajo, tanto que no me vieron. Una música lejana de rock and rock, amenizaba la atmosfera fuera del agua. Tal vez los peces no estaban desovando, sino bailando el rock and rock. Sea como fuere el arpón salió disparado buscando el cuerpo de la mujola rockera atravesándolo. mientras se debatía conseguí alcanzarla y clavarle el cuchillo en su cabezota. Curiosamente, la música rockera, me dio la oportunidad de completar una variada pesquera.


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