La temperatura del agua había bajado hasta los 16 grado. Un grado menos que el día anterior.
Vi dos meros como el capturado ayer, pero les perdone la vida. Esperaba cazar una pieza de mayor tamaño. Un gran espetón estaba cazando. Se apostaba el enorme animal entre las rocas y la posidonia, intentando atrapar pequeños boquerones al acecho. Le seguí y me olvide del mero que había allí.
Pero el espetón no era tonto, se dedicaba a cazar y no se dejaba cazar.
Otro mero me miraba desde el fondo de su cueva, pero no tardaría en ponerse el sol y no me la jugaría. Esperaba encontrar una pieza mayor, hoy no pudo ser, pero otro día caería. El mújol, podía haber sido un doblete, pero su pareja no tuvo huevos a hacerle compañía en el mismo arpón. No importa, de mújoles tengo el congelador lleno hasta la puerta.


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