Después de dos días sin disparar un tiro, el día de las víctimas del terrorismo, supuso un cambio. Vi aquella sepia de un kilo y medio, acompañada de su pareja del mismo tamaño. Disparé a una de ellas, pero la otra escapó. Podían haber sido 3 kilos de sepia en dos sepias. Luego, dos pulpos de un kilo 700 gramos, pasaron a engrosar la pesquera. Al salir, uno de los pulpos lo regalé a una pareja de conocidos.
La primavera, este año no se había hecho notar aún en las aguas submarinas. Seguía la temperatura del agua en 15 grados. Traje de 7 mm, con dos chalecos. Medio kilo de lastre en cada tobillo y en el cinto 6,5 kilos.
No se veían parejas de sepias medianas, como otros años en estas fechas. Tal vez tuviese algo que ver, el hecho de que la semana Santa, este año no cayera en marzo, si no en abril. Esperemos que abril sea un buen mes de sepias.
Pero, era una pena ver los kilométricos trasmallos a apenas 100 metros de la costa, bordeando aquella en extensiones de mas de un kilómetro. Esas artes asesinas, no dejan pasar a las sepias a desovar en la costa, quedando enganchadas en las malditas redes. El ansia depredadora del ser humano no tiene límites. No se respeta nada







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