El viento era de levante, con rachas de fuerza 4 de la escala de beafour. La temperatura del agua era de 31 grados en superficie.No llevaba traje de bucear, solo los escarpines, para proteger los pies del roce de las largas aletas. Mi objetivo, ese dia, no era ni la pesca submarina, ni estar muchas horas haciendo snorkel, sino refrescarme, bajar unas pocas veces a aquellos fondos submarinos, dentro de la Reserva Submarina de Cabo Tiñoso, y volver remando, otra media hora larga, con el viento a favor de popa.
Cuando entré con el kayak a aquella Cala Cerrada, que asi se llama, se veían tres grandes veleros amarrados en las boyas fijas, colocadas para el fondeo en la cala, pues en la Reserva submarina esta prohibido el fondeo con anclas, para proteger el ecosistema submarino de posidonia oceánica.
Cuando, una vez calzadas las aletas, el cuchillo reglamentario en la pantorrilla, para cortar cualquier posible cabo o cuerda que se pudiese enredar en el fondo impidiéndome emerger a la superficie y bien señalizado con el kayak y la boya, con sendas banderas alfa, que señalizaban "buceador debajo de la superficie", lo que en el mar significa, en terminos legales: "prohibido acercarse al lugar señalizado con dicha bandera, a cualquier barco a menos de 50 metros de la bandera alfa" y provisto de una linterna submarina, en una mano, que llevaba incorporada un silbato nautico, y en la otra la camara submarina baratera, fue entonces, cuando me sumergí, nadando con las largas aletas de carbono nuevas, hasta el fondo, para escudriñar, bajo las cuevas de las piedras los meros y otros peces, como sargos. Una vez terminada la corta apnea, porque el fondo no estaba a una profundidad mayor de 8 metros, ascendía hacia la superficie a tomar aire y respirar. Fue entonces, cuando encima de mi cabeza divisé una sombra y una estela. Yo me encontraba debajo del kayak y de la bandera alfa, por llevar, llevaba tres banderas alfa, una en la boya y dos en una larga caña de bambú en el propio kayak, en el cañero, donde se colocarían las cañas de pescar. Aquella sombra, no era amarilla de mi kayak, era negra, de una moto acuatica, con un descerebrado, en potencia asesino encima de ella conduciendola, apto para matar en la mar a cualquier bañista, porque, tal vez, las leyes protegen la venta, alquiler (en este caso por la matrícula, la moto era de una empresa de alquiler de motos acuaticas, matriculada en Alicante), y la conduccion de motos acuaticas a presuntos, potencialmente, descerebrados asesinos, para quienes, las leyes de la mar y la vida de cualquier bañista, no entra en su "mermado cerebro". No solo habia una moto, sino varias, a toda velocidad, junto al acantilado donde yo, inocentemente, previsoramente y cumpliendo todas las medidas de seguridad y señalamiento, me hallaba practicando snorkel. Por si no fuera poco con las señalizaciones, tambien llevaba un gorro rojo de natacion en la cabeza, para que se viera mi cabeza en superficie.
Aquel dia, me salvó, probablemente, de la muerte, por un golpe de una moto "asesina, conducida por un descerebrado, en potencia asesino", tal vez, el hecho que, aunque ya sin aire en los pulmones, antes de sacar la cabeza, siempre suelo mirar hacia arriba, por si hubiese algun objeto sobre mi, en la superficie, y evitar golpearme con el. Alli estaba, aquel "potencial asesino descerebrado, haciendo estelas sobre mi cabeza", con su arma letal, una moto acuatica.
Para mi, el tema de las motos acuaticas, mas veloces que un barco y a quien no se les oye bajo el agua, pues el turbo, no hace tanto ruido bajo la superficie del agua, como un motor de barco, es algo parecido a lo que ocurre con las leyes americanas, sobre la tenencia y posesion de armas. Una moto acuatica, en el mar, es la peor de las armas, contra las personas. Habria que legislar, aun a costa de que el negocio de las motos acuaticas, alquiler y venta, en auge, se limite, dictando leyes de seguridad, que protejan a los bañistas y buceadores, de esos descerebrados, asesinos en potencia que conducen algunas motos acuaticas, exigiendo, test psicológicos y superacion dd cursos, de conocimiento de las leyes de la mar y cada año, examen curso y coste económico, porque para navegar, con un kayak es suficiente, para sentir esa libertad que da la mar.















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