MI MUNDO SUBMARINO:

Aún cuando, Julio Verne describió magníficamente ese mundo desconocido, en su obra 20.000 leguas de viaje submarino, y Jackes Cousteau nos dejó imágenes maravillosas de aquellas secuencias pioneras del submarinismo. No todo esta escrito ni visto. Por eso, este blogge lo dedicaré a ver el paisaje submarino, relajante, cálido y transparente de las costas de Murcia. Y como elemento esencial del blog, una aproximación a mi afición favorita, la pesca submarina, en la que me considero un novato con 36 años de experiencia. Un saludo.



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martes, 7 de julio de 2026

La termoclina, calor y frio.













 El agua estaba en 27,8 grados. Llevaba aquel traje de mas de 25 años, de verano, que, cuando lo compré era de 3 mm. Ahora, no tendria ni 1 mm. de grosor. Ademas me puse dos chalecos de 3 mm, que, ahora, tendrían 1 mm de grosor.  1,5 kilos en el cinto, con mucha diferencia a cuando era nuevo el traje, ya que, entonces, necesitaba 3 kilos de plomo en el cinto.

El dia anterior, pasé mucho calor con el traje de 5 mm, mas los dos chalecos. Y aunque ese traje de 5 mm, tendrá otros 25 años, ahora solo tendría unos 3 mm. Hoy, he pasado frio, porque a partir de los 8 metros de profundidad, la termoclina, agua fria a una cierta profundidad, era muy desagradable. En superficie, estaba de comfort, pero bajando, pasaba frio y era repelente bajar. Ese contraste de temperatura, debido a la termoclina, hace que sea dificil elegir el grosor idóneo del traje. El proximo dia cambiaré la chaque de 3, por la de 5 mm, aunque ambas ya no tengan el grosor de cuando las compré.

Hoy, debido al contenido del desayuno, fruta, frutos secos, kefir de leche y café, la flatulencia del estómago era insoportable, pues restaba espacio para llenar los pulmones. Mezclar fruta y kefir, leche fermentada, es como pegarte puñetazos sin parar en el estómago. Ello impide la relajacion y el control de la apnea, creando una sensacion de agobio respiratorio. Lo que unido al frio de la termoclina, hacia un suplicio bucear. Ademas, no habia pescado y las motos acuaticas, montadas por descerebrados, en potencia asesinos, pasaban junto a la boya, para intentar matarme. Odio a cualquier descerebrado, pero si ponen únicamente en peligro sus vidas, podria tener pase., sería un descerebrado menos. Pero cuando esos descerebrados de las motos acuaticas, ponen constantemente tu vida, al borde de quitartela, porque se creen, esos niñatos descerebrados, llenos de tatuajes y cuantos mas, menos cerebro,  dueños de la mar y no respetan leyes, ni distancias dd seguridad,  a toda velocidad, yo ya no puedo desearles nada bueno, en reciprocidad, nada mas  que,  una muerte rápida, antes de poner en peligro mi vida, de una manera, flagrantemente asesina.

Solo realicé un disparo a una corvina, que, dado que tenia comida descongelada, tuve que enviar la corvina al congelador. Los espetones, hoy no estaba y cuando al recogerme, si estaban, las motos asesinas, me hicieron perdonar la caza del espetón. Otro dia, cambiaré de lugar de buceo. Pero en verano, vaya donde vaya, las motos y barcos, conducidos por descerebrados, los habrá, en todo tiempo y lugar. Aunque no pretenda pescar, si pretendo practicar este deporte en verano, para no perder la forma física. 

El viento era de jaloque, tirando del sur. El agua estaba un poco turbia y llena de plásticos, arrastrados por la corriente, que al.principio, en un tramo de la costa era en contra y a partir de otro tramo era a favor. 

Me metí en el agua a las 16 horas y salí a las 21. Las aletas nuevas de carbono c4, eran una prolongacion de mi cuerpo y con una comodidad indescriptible, las estuve moviendo sin parar durante 5 horas.

jueves, 25 de junio de 2026

La frustracion de fallar cuarenta disparos seguidos. El impar espeton del dia de las sevillanas.









miércoles, 24 de junio de 2026

El gato de San Juan, casi me roba la pesca

 













El dia de San Juan, el agua estaba en 25 grados. Llevaba el traje de 5 mm muy gastado y viejo, 4,5 kilos de plomos en el cinto, dos chalecos gastados de 3 mm, las aletas de carbono, que llevan conmigo, dándoles caña,  durante 21 años, porque queria comparar estas aletas viejas con las nuevas. En la comparacion, ganaban las nuevas, porque eran como zapatillas, en cambio estas viejas eran como zancos, como una tabla,  rígidas y muy duras. Permanecí en el agua, moviendo las duras aletas, otras 5 horas. Pero solo recorrí la mitad del trayecto de los dias anteriores, es decir,  un kilómetro de ida y otro de vuelta,  menos, porque me entretuve con las flechas de los espetones. Eran tan difíciles de clavar como atrapar una flecha a toda velocidad de un disparo. Aun así, logre capturar dos espetones. Al final del trayecto,  baje a aquella roca donde una vez,  hace años, aquel dia de las victimas del terrorismo,  capturé un mero de 6 kilos. Esta vez, no habia mero, pero el arpón salio certero, clavando una corvina de medio kilo. 

Mientras me cambiaba y me quitaba el traje de neopreno, oí un golpe en las aletas..Era el gato del dia anterior, que habia intentado llevarse un espeton, pero no pudo, pues dejé los pescados en el aro portapeces encima de las aletas y entre las boyas. El pobre gato se llevó un doble susto, primero al oir el golpe del aro contra las aletas y el segundo, cuando le lancé la toalla, como si fuera un rayo. No lo intentaría mas, pensé. Pero en un segundo, que el gato me vió distraído,  hablando con gente, se aproximó otra vez a completar su tarea de robarme la pesca. Si la gente que habia en ese momento cerca, no me hubieran avisado, el astuto gato de San Juan me hubiera dejado sin pesca y sin aro portapeces. Se lo habría llevado todo. Pero  hoy,  fué otro dia frustrado para el gato de San Juan. 
Al llegar a casa, tan tarde, eran las 23 horas, no tenia ganas de cocinar y necesitaba comer rápidamente, pues desde el desayuno, no habia tomado nada, solo una cerveza y aceitunas al salir del agua, por lo que metí el pescado fresco al congelador y me comí una lata de sardinas y una ensalada fresca con queso. Era la paradoja del pescador, mientras otros darian oro por comer pescado fresco, el pescador se abre una lata de sardinas y congela el pescado, para regalarlo. Hay quien de mas?

martes, 23 de junio de 2026

El gato en la noche de San Juan y los espetones












 













Aquel dia 23 de junio de 2026, el agua estaba en la misma temperatura que el dia anterior, 24,5 grados. El viento del nordeste del dia anterior habia perdido sus rachas, aunque continuaba con fuerza 5 de la escala de Beafour.

Me dirigí, como siempre a cazar los escurridizos, veloces, finos y depredadores espetones. Esta vez tuve suerte, los dos primeros disparos dieron en el blanco. Dos sendos espetones de 300 gramos fueron colgados del aro porta peces. Pensé que la jornada pintaba bien, pero me equivoqué, porque no disparé mas tiros, salvo los que dediqué despues a intentar llenar el aro de espetones y todos fueron fallidos..Los espetones aquellos sabian latin y se mantienen lejos del alcance del fusil.

Bajé a una cueva a 11 metros de profundidad, varias veces, para divagar y decidir, si aquel otro nuevo mero, pesaría los dos kilos y los reglamentarios 45 cm de longitud,  antes de disparale. Segun le miraba, unas veces me daba la sensacion de que superaba la talla minima, otras veces no, por lo que deduje que, en aquella cueva habia dos meros, uno mas grande y otro mas chico. Sea como fuere,decidí dejar al mero tranquilo, porque si eran dos, serian pareja y procrearían mas meros, si les perdonaba la vida y me olvidaba de ellos.

No vi nada digno de apuntarle con el fusil y dispararle. Nadé unos 2,5 kms. de ida y otros tantos de vuelta. En total, igual que ayer, cinco horas dando caña a las nuevas aletas. Con el.mismo traje y equipo de ayer. 

Cuando salí aquel gato negro acechaba, para robarme mis espetones. Pero no le dejé..Mi estómago y mi hambre eran prioridad nacional antes que aquel gato bien alimentado en el.pueblo de La Almadraba. Estaba el tio atiborrado a pescado y pensaba quitarme mis espetones? Pues no, señor gato. Hoy no será.