MI MUNDO SUBMARINO:

Aún cuando, Julio Verne describió magníficamente ese mundo desconocido, en su obra 20.000 leguas de viaje submarino, y Jackes Cousteau nos dejó imágenes maravillosas de aquellas secuencias pioneras del submarinismo. No todo esta escrito ni visto. Por eso, este blogge lo dedicaré a ver el paisaje submarino, relajante, cálido y transparente de las costas de Murcia. Y como elemento esencial del blog, una aproximación a mi afición favorita, la pesca submarina, en la que me considero un novato con 36 años de experiencia. Un saludo.



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Entendido y estoy de acuerdo.

lunes, 22 de julio de 2013

La Mar aparecía llena de moco o baba blanca. A veces emergía a la superficie. Otras se depositaba en objetos y afloraba una especie de huevos o burbujas.















El agua aquel día 21 de julio de 2013, se encontraba en 25 grados. Llevaba mi traje de 3 mm, sin peto, y en el cinto un kilo y medio de plomo. Estuve 7 horas practicando la pesca submarina, sin casi disparar un tiro. Lo único que capturé fue un gran magre que me sirvió de comida. Eso si, pude ver un mero de unos dos kilos mientras desaparecía deslizándose en su cueva. Intenté dispararle, pero esta vez el arpón y los reflejos fueron mucho mas lentos que la suavidad con la que aquel mero se escabullía.
El agua estaba por todos lados llena de una especie de moco. Ese moco lo he visto cada temporada, cuando la mar se enfría o se calienta. Casi siempre ha sido en el mes de mayo. Pero este año, dada la tardanza en que las altas temperaturas han llegado, el agua de la mar se ha calentado casi a finales de julio. Es entonces cuando ese moco marino ha hecho su aparición. No obstante, en los años anteriores en que se veía aquel moco o baba, nunca emergía a la superficie de la forma en que lo ha hecho este año. Y lo hacía en forma de leche blanca como la nieve. Era una especie de merengue viscoso, lleno de pequeñas burbujas, que estaba tanto en superficie formando manchas blancas pegadas a la costa y a los acantilados, como a media agua, y, asimismo, impregnando el fondo marino, dejando a la posidonia y a las algas, llenas de una tela de araña viscosa. Me fijé en la red guía de la Almadraba de la Azohía, allí aquel moco se había apoderado de la malla, y las burbujas que contenía parecidas a pequeños huevos, inundaban el paisaje dando un aspecto fantasmal. Alguien me comentó, que en Salvamento Marítimo de Cartagena, habían analizado una muestra de aquel moco marino y habían constatado que llevaba huevos de calamar. Otra persona me comentó que el moco o baba marina habían hecho estragos en los erizos de mar y en los pepinos de mar, dejándolos en estado de agonía o muertos. No me extraña que aquella baba impregnase sus orificios respiratorios dejándoles asfixiados. Un pescador de la zona, de esos que aún echan y levantan sus redes, me comentó que esa baba aparece todos los años, cuando se da la circunstancia de que la alta temperatura de la atmósfera alcanza unos determinados grados, mientras que la del agua se encuentra a cierta temperatura de calentamiento.
Luego leí la noticia en el periódico local, y unas decían que se trataba de diatomeas que estaban descomponiéndose por las altas temperaturas del agua, y otras que eran desechos de crustáceos.
Yo solo me limité a sacar unas fotos, pero he de confesar que en absoluto aquella baba era urticante, sino mas bien suave y refrescante, sumergirme en aquella especie de moco, era algo placentero y tal vez hasta sano para la piel. De hecho aquella capa de baba marina que flotaba formando manchas blancas en la superficie de la costa, tapaba casi totalmente los rayos del sol, como si de una nube se tratase. Por dicho motivo, tal vez fuese perjudicial para la posidonía y las especies animales costeras, ya que las privaba de la luz solar necesaria para realizar sus funciones vitales, mientras que su adherencia a modo de camisa de fuerza, acabaría con el resto de elementos necesarios para sobrevivir. Realmente aquello visto depositado en el fondo y en las redes daba la sensación de apocalipsis total.
Algunas de las noticias aparecidas en la prensa local decían esto:

Alerta en Mazarrón, Águilas y Cartagena tras la aparición en sus playas de grandes manchas producidas por la descomposición de un fitoplacton


 
26.07.13 - 01:14 -

LOLA GUARDIOLA | MAZARRÓN

Se les conoce en la jerga de los pescadores como «babas» o «mocos», aunque su denominación técnica es la de «mucílagos» o incluso «nieve marina». El caso es que su presencia en varias playas de Puerto de Mazarrón, Cartagena y Águilas ha llamado la atención de los bañistas durante los últimos días. Muchos de ellos, incluso sorprendidos en pleno remojón por la llegada de tan incómodo como desagradable manto, pusieron la voz de alarma en el teléfono de emergencia del 112 y dieron cuenta a los servicios de Protección Civil de Mazarrón. La incidencia ha sido mayor en Bolnuevo y La Isla, donde ayer arribaron varias de estas olas de «nieve marina».

En un primer momento, se creyó en el típico vertido procedente de la sentina de un buque en alta mar, que -por efecto de las corrientes y el oleaje- habría arribado a las costas murcianas. Pero nada más lejos de la realidad. Esta masa flotante es un fenómeno natural, inocuo, y bien conocido desde antaño por los pescadores por su adherencia a las redes. Eso sí, suele generarse a varios cientos de metros de la costa y no llegar a molestar a los bañistas, circunstancia que esta temporada no se ha cumplido.

El investigador del Instituto Oceanográfico de Murcia Julio Más explicó a 'La Verdad' que los «mocos» marinos se forman por «la descomposición de las diatomeas, algas unicelulares microscópicas», uno de los más comunes tipos de fitoplancton. La descomposición de las algas prolifera cuando en el mar existe gran cantidad de nutrientes y las temperaturas son altas.

Para que se dé este fenómeno, tienen que producirse además determinadas circunstancias, como «concentraciones elevadas de diatomeas, que no son digeridas por el sistema». Al perder su estructura unicelular, «se forma una matriz, a la que se adhieren bacterias, hongos, huevos y lavas». En este caso, la presentación de esta mezcolanza ha sido en forma de manto gelatinoso, y que «por las condiciones espontáneas del mar, ha llegado a las orillas», señaló Más.

En cualquier caso, el investigador subrayó que no posee propiedades tóxicas o contaminantes y que «se degrada como se generó: de forma natural».

Baño seguro

Fuentes de Protección Civil aseguraron que la incidencia de las 'babas' es ahora mismo «muy baja o casi nula» en las playas afectadas, por lo que el baño puede realizarse «con total normalidad». Las personas que han estado en contacto con las 'babas' aseguraron que al salir del agua y secarse se queda pegada y es de difícil limpieza. El bañador, eso sí, se puede llegar a echarse a perder.

En 2002, una plaga de babas afectó masivamente a las costas de Murcia, Almería y Málaga. Los pescadores de artes menores de la Región solicitaron ayudas a las Administraciones para paliar la brusca bajada de las capturas, al pegarse la gelatina a las redes caladas. En Cartagena fueron 15 las embarcaciones afectadas por el fenómeno, igual número que en Águilas. En Mazarrón, hubo nueve y cuatro en San Pedro del Pinatar.

CARTAGENA


Los crustáceos 'pintan' Cabo de Palos


26.07.13 - 01:13 -

El Centro de Coordinación de Emergencias de la Región (el Teléfono 112) recibió ayer muchas llamadas de vecinos y veraneantes sobre la presencia de manchas blancas que enturbiaban el agua en la zona de Cabo de Palos. Según informó un portavoz del citado organismo, los expertos han determinado que es el efecto de un proceso natural relacionado con la biología de la fauna animal. En concreto, son babas de crustáceos.

domingo, 23 de junio de 2013

La salmonetada de la noche de San Juan 3





La temperatura del agua era de 21 grados. Llevaba tres kilos de plomo en el cinto. Un traje de pantalón sin chaleco que en origen era de 7 mm, pero actualmente solo tendría 3 mm. Y también me puse un chaleco de origen 3mm, que ahora solo tendría un mm.
Logré afinar la puntería hasta tal punto aquel día, que parecía como si el arpón atrajese a los salmonetes a una muerte infalible. No obstante ´disparé algunos arpones que después de haber dado en la cabeza del salmonete, aquel conseguía huir. Pero, de esos que huían después de atravesarles casi la cabeza, capturé también algunos posteriormente. Aquellos venían hacía mi, como pidiendo una muerte definitiva. Estuve siete horas buceando. Al salir colgaban del aro portapeces 3 kilos de salmonetes y alguna boga. Aquel día había afinado la puntería de tal modo que no había salmonete que pudiese escapar cuando deslizaba el dedo por el gatillo.  El agua estaba en algunas zonas un poco turbia. Soplaba viento del sureste que después roló a nordeste. La previsión del estado de la mar daba olas de 20 centímetros, pero realmente las olas eran de medio metro. Cala Reona fue el lugar elegido para la pesca submarina.

domingo, 21 de abril de 2013

Una boya distinta para la pesca submarina. Y desde su incorporación al equipo la pesca ha sido nula.


Era tan variado y abundante el material que llevaba colgado, bajo el agua, en la boya de pesca submarina, que su remolque era un poco lento. Por eso decidí cambiar el sistema y adquirir una nueva boya en la que el material de pesca en vez de ir bajo la boya, como en todas las boyas torpedo que hasta la fecha había tenido, podría ir sobre la boya en forma de plancha o pequeña neumática.
Lo cierto es que, desde que cambié la boya torpedo por esta otra, los resultados en la pesca han sido nulos. La última captura fue aquel dentón de tres kilos, y lo fue con la anterior boya.
Por otro lado, en esta nueva colocar los fusiles sobre ella, o cogerlos, cuando uno se encuentra en el agua es un poco mas complicado y laborioso. Lo mismo ocurre al entrar y salir del agua, pues mientras con la anterior boya todo el material estaba recogido listo para salir, con esta nueva primero hay que quitarlo de la boya y después recogerlo, atarlo y cargarlo. Otro problema es el transporte en coche, que con la nueva boya, sin desinflar es mas voluminoso el espacio ocupado en la parte trasera del vehículo. Mientras que la boya torpedo se podía desinflar e inflar fácilmente y luego guardar dentro del saco donde se guarda el restante material. Otro de los inconvenientes de esta nueva boya, es que desde lejos su visibilidad es menor que el de la boya torpedo, pues al ir cargada con el material encima, su visibilidad  y sus colores anaranjados, quedan sumamente reducidos. Y por último la toma de alimento y bebida mientras se bucea es más difícil con la nueva boya, tanto en cuanto que es mas difícil subirse y mantenerse en ella para alimentarse o beber algo, como para el acceso desde el agua a la malla en donde se transportan las bebidas isotónicas y las barritas energéticas.
En fin, aún no se si volveré al sistema antiguo de boya torpedo, o utilizaré los dos simultáneamente, colocando la boya torpedo con todos los accesorios sobre la boya minineumática.

domingo, 30 de diciembre de 2012

Con el Kayak en Cala Abierta


Después de hacer 70 kilómetros en coche, llegué a La Azohía. No había madrugado mucho aquel día, por lo que me metí a bucear a las 15 horas. El sol se pondría a las cinco cuarenta minutos. Sólo disponía de unas dos hora para pescar. Pues en el trayecto de ida utilicé media hora larga, y otra media hora necesitaría para volver. A las 17 horas inicié el regreso. El agua estaba en 14 grados. Bajé unos trece metros en los pies de los acantilados de Cala Abierta. No se veía pescado alguno. Lo que si vi, fueron grandes praderas de algas extrañas que habían invadido y erradicado la posidonia del fondo de la cala. Probablemente se tratase de la Caulerpa Taxifolia, un alga que es sumamente tóxica e invasora, que donde crece se multiplica y no deja vida alguna.
Aquel día no pretendía gran cosa, solamente saber hasta donde podría llegar en media hora avanzando con el kayak por los acantilados de La Azohía. Hice en media hora 4 kilómetros, pero la mar estaba muy tranquila. Soplaba el viento del norte, el agua estaba estupenda. Las dos horas que estuve buceando merecieron la pena hacer tantos kilómetros en coche.

jueves, 6 de diciembre de 2012

El día de la Constitución era el día de los dentones. El clásico denton del día de la Constitución

La temperatura del agua era de 16 grados. El viento de poniente estaba dejando la mar planchada. El agua estaba transparente. El día medio nublado. Llevaba el traje nuevo de 7 mm, con pantalón de tirantes de 7 mm también. En el cinto nueve kilos de plomos. Llevaba tres kilos de quita y pon. Me quité un kilo y continué buceando con 8 kilos. Les vi. Estaban aquel día los dentones allí. Casi subían a la superficie para divisarme. Pensé que si seguían subiendo y se me acercaban, les dispararía sin ni siquiera bajar a hacer una espera. Pero no se acercaban mucho. Esperé a que se marcharan, para no asustarlos, antes de hacer una espera. Estuve haciendo varias esperas. Pero los dentones no aparecían. Fui cambiando de lugar. Hasta que, llegadas las 14,20 horas de la tarde, bajé y vi que los dentones los tenía pegados. Eran grandes, pero mi reacción,  al verme sorprendido por aquellos dentones, les hizo huir presas del pánico. Conservé la calma y me quedé mas tiempo en el fondo,  pues a pesar de que habían huido, algo me decía que algún despistado se me acercaría. Así fue, un pequeño dentón despistado,  de 3 kilos,   venía  directo hacía la punta del fusil. Esperé a que se girara un poco para darle de costado. Apunté bien, alineando la culata con la punta del cañón, hacía el centro de la cabeza del dentón. Apreté el gatillo sin mover un ápice el fusil, y el arpón salió fulminando al dentón en la cabeza. En ese momento empecé a subir, recogiendo la cuerda del arpón para que el dentón no se metiese en una grieta del fondo como pretendía. Le atraje hacia mi. Le cogí por debajo de las agallas y de un certero tajo del cuchillo que llevaba en la pantorrilla, le hice pasar al mundo de los pescados o de los peces muertos. Intenté varias veces hacer mas esperas. Pero los dentones se habían marchado. O estaban lejos y ya no se acercaban. Luego,  un salmonete me dejó perplejo. Después de dos disparos a la cabeza, uno de ellos le había arrancado un ojo. En una tercera bajada intenté cogerlo con la mano, pero el salmonete era tan grande y tan fuerte que no me cabía en la mano y además tenía mas fuerza que yo. Y eso que ya llevaba dos disparos en la cabeza. Era un enorme salmonete de casi medio kilo. El mas grande que había tenido en mis manos. Pero se me fue y lo perdí. No obstante cogí otro salmonete chico, mucho mas chico que aquel monstruo que se me había escapado.
El magnifico fusil roller construido por Alcaraz, mi compañero de pesca, había causado estragos,  en la fauna submarina, aquel día de la Constitución. Sus colores de agua marina, competían con los que,  el dentón, en su cabeza, tenía. El traje de neopreno de 7 mm, Fisterra, me había proporcionado unas cálidas esperas y una jornada de pesca submarina muy agradecida.








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domingo, 21 de octubre de 2012

Como construí el timón del kayak


 
 
 
 













Después de comprobar que el kayak era dominado por el viento de costado de popa, hasta tal punto que la deriva podía ser casi de 90 grados, pues incluso remando de un solo costado era imposible enderezar el rumbo, con el peligro que ello suponía para la seguridad de la navegación en kayak, decidí entrar a Internet, para resolver el asunto. El precio de un timón, con el Kit. completo era casi de 200 euros. Luego había que montarlo agujereando el casco del kayak. Y por último había que encontrar la tienda en donde adquirir el timón específico para la marca del kayak. Eran condicionantes que me eran `prohibitivos. Por eso sabía que en Internet encontraría la solución a mi problema. Efectivamente, nada mas colocar en el buscador las palabras "timón para kayak", aparecieron esos voluntarios anónimos que facilitan sus experiencias a través de la red de redes. Visualice incluso videos en donde se veían montando y fabricando el dichoso timón que me salvaría de la deriva en mis incursiones marineras sobre el kayak recién adquirido. Pero en casi todos los videos y foros sobre construcción de timones para kayak, se empleaba el aluminio duracero. Yo no tenía herramientas para trabajar ese material. Y pensé en utilizar unas tablas de somier que tenía en casa procedentes de un somier roto. Las tablas eran parecidas a la madera náutica, pues tenían varias capas contrapuestas de maderas. De esta forma evitaría su deformación al humedecerla en la mar.
Otro material que debería utilizar a falta de duraluminio, era aquel con el que se fabricaban las tablas de cocina de cortar carne. Era un material de color blanco y de tipo plástico. Que aguantaba muy bien el rozamiento. En cambio era algo frágil contra los golpes. Hice las poleas de subir el timón con dicho material. Y el soporte de las poleas lo hice con tablas de somier unidas con pequeñas escuadras de acero inoxidable. El eje del timón lo hice utilizando una barra de acero inoxidable roscada que pude cortar con un serrucho de acero. Para fabricar los finos cabos que servían para dirigir el timón, utilicé dinema. Esta era un tipo de cuerda que bajo la camisa tenía multitud de filamentos de fibra. Era tan resistente que aguantaría el peso de una persona sin romperse. Para manejar y dirigir el timón con los pies construí con madera de somier y unos discos de tabla de cocina una especie de travesaño que giraba por medio de un eje. De esa forma si giraba moviendo el pie derecho, el kayak giraría hacia la derecha. Y al revés, empujando sobre aquella tabla con el pie izquierdo, el kayak giraría hacia la izquierda. Por otro lado el timón se podría subir y bajar desde la posición del asiento del kayista, por medio de unas cuerdas enrolladas en las roldanas que había fabricado con la tabla de cocina. Al estar las cuerdas enrolladas una en un sentido en una de las roldanas y la otra cuerda enrollada en sentido contrario en la otra roldana, si tiraba de una de las cuerdas el timón subiría sobre la popa del kayak evitando rozar con la playa, mientras que si tiraba de la otra cuerda el timón bajaría hasta colocarse haciendo su función para maniobrar la dirección del kayak. Por la ligereza de los materiales no había añadido un peso excesivo al kayak, cosa que si hubiese ocurrido si en lugar de madera y plástico hubiese utilizado duraluminio.
Por fin después de darle los últimos retoques a mi invento copiado de Internet, decidí no salir de pesca submarina, pues me hallaba muy cansado, después de estar dos días durante varias horas fabricando el dichoso timón. Así que decidí salir a navegar exclusivamente para probar el timón, y aprovecharía también para echar un curricán que no dio ningún fruto. El timón funcionaba a la perfección, pues aquel día el viento soplaba con fuerza 4 de beafour, sin embargo el kayak ya no derivaba como antes de tener el timón, sino que con ligeros movimientos de los pies podía dirigir la embarcación evitando la deriva tan traicionera y tan peligrosa que el viento o las corrientes podrían ocasionar. El objetivo había sido cumplido. Mereció la pena tanto trabajo.