MI MUNDO SUBMARINO:

Aún cuando, Julio Verne describió magníficamente ese mundo desconocido, en su obra 20.000 leguas de viaje submarino, y Jackes Cousteau nos dejó imágenes maravillosas de aquellas secuencias pioneras del submarinismo. No todo esta escrito ni visto. Por eso, este blogge lo dedicaré a ver el paisaje submarino, relajante, cálido y transparente de las costas de Murcia. Y como elemento esencial del blog, una aproximación a mi afición favorita, la pesca submarina, en la que me considero un novato con 36 años de experiencia. Un saludo.



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viernes, 29 de marzo de 2019

Aquel dia, no encontre el cuchillo, perdi un tiñalpa y ganè una pulpada.






Como siempre que se pierde algo, se da uno cuenta de lo que es necesario. En este caso, se trataba del cuchillo de pesca submarina, que siempre llevo en el interior de la espinilla, preparado, para cualquier emergencia en el que fuera necesario. Al perderlo, tuve que coger otro cuchillo oxidado y llevarlo, mientras intenté en vano encontrar el cuchillo perdido el día anterior.
Estuve nadando sobre la trayectoria de vuelta de ayer, pero, por muchas batidas que di, escudriñando el fondo, no vi el cuchillo. Tal vez, algún madrugador, pescador submarino, habría pasado por allí y se lo hubiese encontrado antes que yo.
Mientras buscaba el cuchillo, fui encontrando pulpos, de buen tamaño, escondidos entre las rocas. No fui en busca de pulpos, sino,  de mi cuchillo. Pero, la suerte es así. Estoy seguro que, de haber ido buscando pulpos, no habría encontrado ninguno y tal vez me hubiese encontrado cualquier otro objeto, como muchas veces he encontrado. Pero, tampoco el cuchillo era muy caro, sino de los mas baratos y efectivos. Otro día compraría uno nuevo, para reemplazar al que se perdió. Y será de las mismas características que el perdido. ¿para que cambiar, si aquel cuchillo estaba siempre dispuesto en un plis plas, para rematar una pieza, o hacer su cometido?
El agua seguía en 15 grados. Llevaba el traje nuevo de 7 mm, dos chalecos, medio kilo de lastre en cada tobillo y en el cinto seis kilos y medio de plomos. Debido a que, me había metido varios días seguidos, el traje se había comprimido y aquel día para bajar a mas de 10 metros, me sobraba lastre. Pero así fui, sin quitarme nada, pues apenas ´hice unas pocas bajadas a mas de 10 metros.
La fuerte corriente y viento de levante, me ayudaron a volver rápidamente. A la vuelta, pasé por el mismo lugar en donde perdí el cuchillo, intentando encontrarlo. Todo fue en vano. Cuando salí de pescar, le envié una foto de la pesquera a un excompañero mojaorejas, que me ha dado la lata con sus pesqueras, durante mas de 13 años, mientras yo aguantaba esa falsa humildad del excompañero. Poca cosa, unos pulpicos, unos chicletos, o unos cefalópodicos.  Unos tiñalpas, unos pulpos muertos de hambre, mientras guardaban sus huevos en las cuevas.
Al enviarle al excompañero, las imágenes para chincharlo, me di cuenta que había caído fulminado y no aguantaba que ahora yo le mojase la oreja a él. Nada menos que, me había bloqueado en wasapp. Donde las dan las deben de tomar. Lo contrario no es reciprocidad. Bendita palabra, hija menor de aquel párrafo bíblico del "Ojo por ojo y diente por diente". Allá el excompañero, si no sabe encajar que otro le quite los pulpos y por eso pierde un compañero, vecino, que no amigo, solo me demuestra que un tiñalpa, no le llegará a la suela de sus zapatos. En este caso, estamos hablando de un megatiñalpa.

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