Encontrar un camarón que se deje fotografiar mientras come o hace sus necesidades evacuatorias de excrementos, no es nada fácil. Se necesita mucha paciencia y familiaridad con los camarones. Pero encontrar dos cangrejos que se preparen para una lucha cuerpo a cuerpo, y desarrollen su combate como si fuese lo mas normal del mundo delante de una cámara submarina, es prácticamente labor de profesionales. Por eso, tal vez, las imágenes no salieron nítidas, dada la velocidad de la batalla. En principio parecía un combate con igualdad de armas, pero no era así. El cangrejo mas chico, además le faltaba una de las pinzas, aunque conservaba el brazo sin pinza medio desencajado, probablemente de otro combate, no obstante se mostró combativo y fue el primero en atacar a su rival. El otro cangrejo atacado, se defendió por lo bajini, tal vez trincando las partes sensibles del cangrejo atacante. Tal fue así el combate, que el cangrejo atacante, viendo que tenía todas las de perder, abandonó el combate y tomo las de Villadiego, alejándose del lugar y dejándole la territorialidad al cangrejo vencedor, que continuó afilándose las armas después del combate, preparado por si el cangrejo perdedor le hacia alguna jugarreta por la espalda. Por eso, allí, con el culo apoyado contra la roca se sentía mas seguro, que un heterosexual metido en un armario en su casa, cuando en la calle se celebra un un festival gay. Luego el pez de la cresta que tenía un ojo falso dibujado, y una cara de sinvergüenza que tiraba de espaldas, se alejó buscando compañeros de juegos.
Desde siempre, el tiempo dedicado a la pesca submarina me ha parecido poco. Mas allá de un cabo, mas allá del minuto presente, siempre tengo la ilusión de encontrar algo imprevisto. Esas experiencias son las que me hacen conservar esta afición.
MI MUNDO SUBMARINO:
Aún cuando, Julio Verne describió magníficamente ese mundo desconocido, en su obra 20.000 leguas de viaje submarino, y Jackes Cousteau nos dejó imágenes maravillosas de aquellas secuencias pioneras del submarinismo. No todo esta escrito ni visto. Por eso, este blogge lo dedicaré a ver el paisaje submarino, relajante, cálido y transparente de las costas de Murcia. Y como elemento esencial del blog, una aproximación a mi afición favorita, la pesca submarina, en la que me considero un novato con 36 años de experiencia. Un saludo.
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domingo, 26 de julio de 2015
jueves, 9 de julio de 2015
Una roca llena de vida en el Mar Menor de La Manga
Aquellos días en los que el temporal de levante hacía imposible bucear en el Mediterráneo, la única alternativa, para poder estar en remojo, era bucear en el Mar Menor. Buceábamos de día y de noche. Aquella roca estaba llena de camarones y peces zorro y gobios, junto a peces alga de la familia de los caballitos de mar. Pudimos comprobar en las fotos como el pez alga intentaba traicioneramente pillar desprevenido a algún camarón pequeño para zampárselo con su boca de trompeta. Pero la imagen captada por la cámara submarina daba fe de que el camarón no se dejaba atacar ni por la espalda. En un repentino disparo de bala de sus pequeñas pinzas delanteras dejaba al pez alga fuera de combate. No obstante, el pez lo intentaba una y otra vez. Luego aquellos animales que parecían almejas sin concha que como topos iban surcando bajo la superficie de la arena del fondo caminos buscando su comida. Por otro lado las caracolas que aplicaban sus ventosas y sus aristas de la concha, junto a un jugo narcotizante a los berberechos que encontraban. Y los encontraban a través del olfato. El berberecho cuando se sentía atrapado sacaba un pie ambulacral mas largo que un dedo meñique, y a modo de pértiga, pegaba saltos alejándose de su enemiga la caracola de mar. Pero, poco duraban esos saltas y después de encerrarse en su concha, otra vez la caracola venía a comérselo.
Una vez en el Mediterráneo los bancos de espetones bien ordenados, y los cormoranes, ponían un acento distinto en la faunística de la mar.
martes, 30 de junio de 2015
LA DORADA MAS SOLITARIA DEL LUGAR
Aquel día 28 de junio de 2015, era el día siguiente a aquel otro, en que en 6,5 horas y 96 bajadas al fondo, mirando con la linterna submarina debajo de las piedras, no vi ningún pez, y por lo tanto no disparé ni un tiro. Sin embargo, ese día si que disparé un solo tiro. Fue en la inmersión número 65, cuando llevaba ya cuatro horas buceando y el fusil no había sido aún disparado en dos días buceando. Esta vez tuve suerte, aquella dorada solitaria al fondo de la cueva no sabía de la precisión de mi fusil beuchat. Se sentiría acosada, cuando empezó el animal a girar en un sentido y en otro. Esperé mientras apuntaba con el fusil, que hiciese su último giro, y disparé. Seguramente que había comenzado un nuevo giro, porque el arpón le penetró por atrás y le salió por encima del labio superior de su boca. Quedó bien ensartada a pesar de hallarse lejos de donde yo me encontraba. Otra vez mas aquel disparo, me levantó la moral. No era que fuese mal pescador, es que no había ningún pez debajo de las piedras. Solo así, podría entenderse que en dos días, haciendo doscientas inmersiones, mirando debajo de cada piedra doscientas veces y habiendo estado 13 horas buceando, sólo hubiese podido encontrar a aquella dorada solitaria que pesó un kilo después de haberle quitado las tripas.
El agua se encontraba en 24 grados. Llevaba una chaqueta de 7 mm, del traje comprado en noviembre pasado, y un pantalón sin peto de 3 mm. En el cinto llevaba 4 kilos de plomos.
Al final de los dos días y dado mi bajo entrenamiento buceando este año, sentía dolor en la zona del riñón derecho.
El hombro se portó bien, después de haberlo llevado inmovilizado quince días. Tenía mas movimiento y ya no me dolía.
viernes, 26 de junio de 2015
martes, 23 de junio de 2015
Qué se hundió ahí? Un timón de una nave vikinga. Una cuaderna de un barco con doble quilla. Una piedra de lastre. Unos palos de velamen. Unos clavos de latón.
Arriba se puede observan una cuaderna de un barco de doble quilla. Era un barco plano, igual que los barcos vikingos.
Arriba se observa enterrado en la arena una especie de mástil de un barco antiguo.
Arriba se observa una piedra utilizada como lastre en los barcos antiguos.
Un mástil de un barco antiguo enterrado entre rocas.
Restos fósiles del fémur de un animal. Probablemente un elefante.
Restos fosilizados de una concha de molusco.
Arriba una piedra de lastre utilizada en la parte baja de la cubierta de los barcos antiguos.
En la foto de arriba y en las siguientes, se observa una pieza de madera con forma de jamón. Se trata de un timón de un barco muy antiguo. Se utilizaba en la parte lateral de la popa. Y llevaban aquellos barcos vikingos y romanos, dos timones.
En la foto de arriba, parte del mango del timón de un barco antiguo. Tiene dibujada la forma de un ojo alrededor del orificio donde se unía a la parte lateral de popa del casco. Es curioso que aún pueda observarse los restos de pintura.
En las dos fotos de arriba se observan las tablazones de un barco muy antiguo. Iban unidas con clavos de latón.
Arriba se observa enterrado en la arena una especie de mástil de un barco antiguo.
Arriba se observa una piedra utilizada como lastre en los barcos antiguos.
Un mástil de un barco antiguo enterrado entre rocas.
Restos fósiles del fémur de un animal. Probablemente un elefante.
Restos fosilizados de una concha de molusco.
Arriba una piedra de lastre utilizada en la parte baja de la cubierta de los barcos antiguos.
En la foto de arriba y en las siguientes, se observa una pieza de madera con forma de jamón. Se trata de un timón de un barco muy antiguo. Se utilizaba en la parte lateral de la popa. Y llevaban aquellos barcos vikingos y romanos, dos timones.
En la foto de arriba, parte del mango del timón de un barco antiguo. Tiene dibujada la forma de un ojo alrededor del orificio donde se unía a la parte lateral de popa del casco. Es curioso que aún pueda observarse los restos de pintura.
En las dos fotos de arriba se observan las tablazones de un barco muy antiguo. Iban unidas con clavos de latón.
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